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Los trabajadores contratistas Imprimir E-Mail
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Escrito por Daniel Alarcón   
domingo, 02 de marzo de 2008
Índice del Artículo
Los trabajadores contratistas
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LUCHA DE TRABAJADORES CONTRATISTAS, CHILE

Cuando los trabajadores forestales de la empresa del Grupo Angelini, Bosques Arauco, comenzaron a poner en tela de juicio el andamiaje “laboral”  montado por los patrones y los distintos gobiernos de la Concertación, se decía que “abrieron el camino a seguir por otros trabajadores”.  Tomando esta lucha como ejemplo, los trabajadores contratistas de CODELCO se lanzaron también, al poco tiempo, a la lucha y, producto de la misma, lograron doblarle la mano al Gobierno concertacionista, esta vez encabezado por una mujer, Michelle Bachelet.  Sin embargo, pese a que se logró imponer una serie de puntos favorables, tal como el paso a la planta a cerca de 5 mil trabajadores, y a raíz del desconocimiento por parte de la empresa recurriendo a los tribunales para impugnar legalmente lo conseguido con la lucha, de nuevo se pone en el tapete el tema de la subcontratación, cuestión que abordaremos tomando como referencia una síntesis de nuestra explicación de clase a lo que ya habíamos planteado a raíz de estas dos importantes luchas de la clase obrera chilena, en el camino de avanzar en organización, conciencia de clase y acción para lograr, finalmente, imponer la máxima: “LA EMANCIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES SERÁ OBRA DE LOS TRABAJADORES MISMOS” (Manifiesto Comunista, Marx – Engels, 1848)

BREVE INTRODUCCIÓN:

Decir directamente que la lucha por demandas salariales tiene que ver con la lucha de clases; es decir, el conflicto entre el modo de producción capitalista (basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la existencia del trabajo asalariado) y la forma que asume la apropiación, es algo no tan fácil de entender.  Tampoco es fácil decir de buenas a primeras que este conflicto tiene que ver con la resistencia de los patrones a que no baje la tasa de ganancia sino que se eleve, por un lado, y a la lucha de los obreros, por el otro, a que baje.  Sin embargo, ya aquí están presentes las causas de fondo de esta lucha. El propio Lenin, explicando qué era el marxismo, decía que “El capitalista compra fuerza de trabajo para explotarla. Esa explotación es la fuente de la desigualdad.

Esta parte del producto del trabajo que contribuye a la subsistencia del trabajador la llama Marx producto necesario; a la parte excedente que produce el trabajador la llama plusvalía. ….. El obrero asalariado produce también plusvalía, sólo que en una escala mucho mayor, pues de otro modo el capitalista no tendría necesidad de comprar la fuerza de trabajo”.  Y continúa diciendo que. “La lucha de clases no es otra cosa que la lucha por la plusvalía. Quien posee la plusvalía es el dueño del Estado, tiene la llave de la Iglesia, de los tribunales, de las ciencias y de las artes.” , lo cual da una prueba de la clarividencia del marxismo y del gran Lenin.
Recordemos que Marx llama trabajador productivo a todo trabajador asalariado productor de plusvalía, y sabemos que la extensión y el predominio de la forma de la explotación del trabajo asalariado  por el capital, es la característica primera y distintiva – tanto desde el punto de vista histórico como teórico – del modo de producción capitalista.
El aumento de la plusvalía no es posible más que gracias a dos medios esenciales: la prolongación de la jornada de trabajo (plusvalía absoluta) y la reducción de la jornada de trabajo necesario (plusvalía relativa).  Tomando como base estos elementos extraídos desde el arsenal marxismo es que intentarán arrancar nuestros razonamientos para buscar explicar los conflictos de los trabajadores contratistas.


 GRUPO ECONÓMICO ANGELINI:

Es uno de los más ricos de América y cuyo negocio en el área forestal le reporta aproximadamente el 80 % de los ingresos del holding de empresas de propiedad de este grupo económico, conocida como “empresas de cuello negro”, por las muertes de los cisnes en la ciudad de Valdivia.  Según la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), basados en los Balances de las Sociedades Anónimas Abiertas (que transan sus acciones en la Bolsa de Valores), sin contar a las empresas mineras, el gran ganador en los resultados del año 2006, fue este grupo económico.  Así, “el conglomerado COPEC cerró con un alza de sus activos superior a 11,0 % y ganancias por 823 millones de dólares.  Celulosa ARAUCO, propiedad del mismo grupo, presentó una utilidad de 865 millones de dólares.  Otra filial del grupo, ANTAR – CHILE, tuvo un resultado operacional superior a los 265 millones de dólares.  Veamos en un cuadro cómo se ve esto:

 

RESULTADOS COMPARATIVOS DE LAS PRINCIPALES SOCIEDADES ANÓNIMA ABIERTAS
 

(MILLONES DE PESOS)

EMPRESA

Dic. 2005

Dic. 2006

Var. % 12 meses

Minera Escondida

1.372.489.175

2.384.958.649

106,56

Empresas COPEC

320.452.268

437.915.318

36,66

CELULOSA ARAUCO

233.344.407

329.773.546

41,32

ENERSIS

69.445.219

285.960.366

311,78

ANTARCHILE

246.647.938

265.315.187

7,57

CHILECTRA

74.966.491

232.037.916

209,52

BANCO DE CHILE

184.518.900

195.247.700

5,81

ENDESA

112.946.076

189.541.318

67,82

LAN

78.048.906

128.465.707

64,60

EMPRESAS CMPC

125.569.632

109.300.861

- 12,96

FUENTE: SVS

Cabe recordar que durante la dictadura militar del genocida Pinochet (1973 – 1990), se dictó el Decreto Ley de 1974 denominado “Régimen de Fomento Forestal”, el cual fue el responsable, en gran medida, del surgimiento de los grupos económicos ligados al área forestal.  Junto al D.L. 701 de 1974, se dictó un “Decreto Supremo” 259, de 1980, denominado “Reglamento del Régimen de Fomento Forestal”.  En 1982, se hizo otro “Decreto”, el 871, sobre “Contabilidad Simplificada para determinar la renta de la explotación de bosques”.  Se “dictaron” también una serie de otras normativas “legales”, tales como las “Instrucciones del Servicio de Impuestos Internos relativas al Régimen de Fomento Forestal contenido en el D. L. 701 de 1974”; “Tratamiento Contable de costos de forestación, crecimiento y bonificación forestal”; “Normas financieras sobre contabilización de reservas forestales”; “Tributación de los bosques acogidos al D. L. 701, de 1974”, etc..  Lo concreto, es que este “Fomento Forestal” consistió nada menos que en entregarle bonificaciones a empresas, que fueron entre un 75 % entre los años 1974, y por 20 años, a un 90% durante los años 1984 y 1985 y hasta en algunas zonas del país (región de los Lagos, por ejemplo) llegó al año 1987.  En el marco de estas normas, se dictaba, además, que dichas bonificaciones no constituyeron renta para ningún efecto legal las percibidas durante el 28.10.1974 y hasta el 31.12.1986 (Art. 4° transitorio del D. L. N° 2.565, modificado por la Ley N° 18.285, publicada el 23.01.1984), como para darnos cuenta de las “bonificaciones” que recibían estas empresas.
 

Modificado el ( domingo, 02 de marzo de 2008 )
 
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