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¿Quienes son los saqueadores? 
A casi un mes de la asunción del nuevo gobierno y a poco más del terremoto, recorrer la octava región, epicentro de la catástrofe, impresiona. No son ya las réplicas, los posibles tsunamis, ni siquiera Talcahuano como si fuera una escenografía a punto de la filmación de una película que muestre el fin del mundo. Desde la capital llegamos bombardeados de noticias que denuncian sin freno a los miles de saqueadores que dejaron los supermercados sin stocks para abastecer a la población. Pero al andar las horas, conocer los rostros de los “saqueadores”, al tocar las manos de esas mujeres, hombres, jóvenes y niños asustados, golpeados en lo más intimo de su existencia, constatamos que estamos en el mismo Chile de siempre y que, al contrario de lo que dicen los gobernantes de ayer o de hoy, aunque realicen sus actos solidarios haciéndonos creer que son nuestros hermanos, en verdad a ellos no les importa lo que nos suceda, sobre todo a los que osaron afectar la sacrosanta propiedad privada, los que se atrevieron a cruzar la frontera y salir a la calle a buscar comida.
Sábado por la mañana un tibio sol baña las calles que rebasadas de lodo hacen parecer mas oscuro todo. Las casas semi cerradas, con sus cortinas raídas avisan miedo tras sus murallas débiles y temblorosas, víctimas de los cientos de pequeños temblores y grandes réplicas, que remueven no solo el piso si no la conciencia de sus habitantes. En medio de ese paisaje desolador, como una isla, un escondite, un trinchera, llena de calor humano una pequeña casa parece gigante, conteniendo tanto dolor e inquietud, con un ambiente que desborda energía, nos espera un grupo de jóvenes y viejos, con sonrisas francas, con manos apretadas convencidos de dar un abrazo fraterno a quienes tanto lo necesitan. No necesitamos gran presentación, con pocas palabras expresamos nuestra disposición, a ayudar, a escuchar, a compartir la experiencia y la pena, a construir hermandad. Todo aquello era creímos “demasiado”. Claro, aún no habíamos conocido la experiencia de los temibles saqueadores, los que pusieron la estabilidad de la región en peligro, los que amenazaron la democracia…y ……..ahí los vimos, parados en la sala sintiendo el reproche de todo el aparato del estado, fiscales, jueces, policías, gendarmes y por supuesto, expresando el miedo, el dolor, la vergüenza que marcaron sus cuerpos y sus mentes a fuego los muchos días que durmieron en la cárcel, las amenazas unas veces veladas y otras abiertas de que pueden ser tirados al mar como antaño, o pueden ser inyectados y morir sin que nadie se entere, y miramos sus ojos y en ellos solo vimos desesperación por convencernos que eran buenas personas en medio de amargas lágrimas que no tenían prejuicios de asomar en los rostros de cualquiera. Ningún esfuerzo nos costó estoy seguro, de ver en esos rostros cansados y asustados, la cara de tanto y tanto trabajador sufrido de este pueblo, nadie podrá convencernos que son delincuentes, nadie podrá convencernos que las manos de esas mujeres y hombres están manchadas, ya que son ellos quienes comienzan a abrir un caminos de lucha y dignidad, a ellos les decimos no sientan vergüenza, estamos con ustedes! Quizás esos torturadores y los guardianes del orden estén hoy durmiendo un sueño tranquilo, pero que no se descuiden ya que quienes fueron sus víctimas son nuestros hermanos y si golpean a uno nos golpean a todos y todos mas temprano que tarde cambiaremos la historia. |