Actualidad
Juventud
Balance de Movilizaciones
| Balance de Movilizaciones |
|
|
| Escrito por Aquiles Lanza | |
| lunes, 08 de septiembre de 2008 | |
|
Balance Movilizaciones Han pasado ya varios meses del inicio de las movilizaciones del sector educacional en rechazo de la LOCE o sus efectos y en contra de la LGE por ello es necesario hacer un balance de su génesis y desarrollo, como también, de las perspectivas que se abren para las futuras movilizaciones y las potenciales modificaciones de la situación política nacional. Temas que ya están debatiendo muchos compañeros movilizados y para los cuales van estas notas, con la clara intención de ampliar y, en lo posible, aportar nuevos elementos a la discusión y la acción política revolucionaria. Entonces, manos a la obra Para cualquier observador mediana-mente informado del actual proceso de movilizaciones es de suyo eviden-te que estas se despliegan al menos entre dos coordenadas com-plementarias pero, por el momento, diferenciadas. Por un lado en el contexto de una crisis económica que está golpeando fuertemente los bolsillos de los traba-jadores y sectores populares e inclu-so de los llamados sectores medios (principalmente profesionales), esto a través del alza de los alimentos, vivienda, locomoción, educación, etc. Crisis que el gobierno no puede ni quiere resolver a favor del pueblo, más aun, estando empeñado en seguir beneficiando a los sectores más poderosos del empresariado nacional. Situación que genera los primeros atisbos de resistencia eco-nómica por parte de los trabajadores, ahí tenemos la serie de huelgas y luchas que se han dado y se siguen desarrollando en diferentes sectores sociales y zonas del país, pero que todavía no han logrado tener un carácter nacional unificado y, algo fundamental, no han tocado a los grandes centros urbanos del país, en otras palabras, han sido de carácter fragmentario y periférico (pese a la importancia económica de cada sec-tor individualmente) frente a la ma-quinaria estatal centralizada de la burguesía. La segunda coordenada son las carac-terísticas organizativas y políticas internas del sector educacional. Así las movilizaciones en sus inicios tu-vieron una evidente fragmentación en sus métodos, objetivos y organiza-ción, de este modo cada frente del sector educacional (secundarios, universitarios, profesores) se enfren-tó inicialmente al gobierno de forma independiente articulando, de mane-ra confusa y contradictoria, deman-das coyunturales (pase escolar) con aquellas de carácter más estructural (financiamiento, municipalización, LOCE, LGE). Sin embargo, pese a las contradicciones, un elemento que permeo a los diferentes sectores fue la ampliación y consolidación de los métodos de organización sustenta-dos en la participación activa y reso-lutiva de las bases, estos es, lo que antes fue conocido correctamente como la democracia obrera y que ahora se les da nombres más difusos, como democracia de bases o directa, pero que tienen un contenido similar: son los que se movilizan en su con-junto quienes deciden métodos y objetivos de lucha. En otras palabras, el dirigente debe ganarse el derecho a dirigir en sus bases. En dicho sentido, pese a lo tardío de su ingreso al proceso de movilizacio-nes y a sus direcciones vacilantes y entreguistas, la irrupción masiva del profesorado por fin centro la lucha en el eje nacional, y valga la redun-dancia, convirtió la lucha en nacional y unificada. Esto es, se rechazó en las calles y en bloque la legalidad educa-cional neoliberal, defendida por tanto por el gobierno, sus partidos y la derecha. Esto naturalmente, y como veremos, no implica un proceso uni-voco o lineal, por el contrario está abierto y lleno de contradicciones. Además, socialmente, al ingresar el profesorado a las movilizaciones se produce un cambio en el contenido de clase, o más correctamente, ad-quiere objetivamente, por fin, su carácter de clase. Así la hegemonía queda claramente en manos de los trabajadores de la educación, que-dando de esta manera supeditados los otros sectores a las capacidades organizativas y políticas del profeso-rado. Esto se traduce en que las for-mas concretas de la lucha contra el modelo educacional neoliberal pasa a manos de la dirección nacional del Colegio de Profesores, eso si, bajo una fuerte presión de sus bases, y con ello se impone una contradictoria moderación política por las alturas, en claro desfase con los sentimientos de sus bases y principalmente con el mundo secundario y universitario, en general, más radicalizado pero me-nos disciplinado y homogéneo. Una de las cosas que se pusieron en evidencia en las semanas pasadas es que al profesorado le falta desarrollar una conciencia política clasista inde-pendiente, pues si bien se movilizan, todavía tienen una gran confianza en la democracia burguesa y sus apara-tos. De esto se refleja en su incom-prensión de las tareas políticas y organizativas prácticas del momento (mantener y potenciar las moviliza-ciones y desplazar políticamente a las direcciones entreguistas) y que en buenas cuentas entregan el destino de la lucha a las direcciones zigza-gueantes del Colegio de Profesores (PC, FSD, PS, PR). Esto es, a la derro-ta. Así tenemos demostraciones innega-bles de voluntad de lucha que permi-tió el desbordamiento práctico, con la presencia física en las marchas, de las direcciones burocráticas, esto es, se movilizaron a pesar y en contra de sus propias direcciones, comunales, regionales o nacionales, según el caso, pero que no se apartaron polí-ticamente de sus direcciones y de su confianza en la legalidad burguesa. Esta supeditación política queda reflejada perfectamente en la pro-puesta programática para el periodo levantada por la dirección nacional del Colegio de Profesores, el así lla-mado Decálogo de la Educación Pú-blica. Dicho documento no pasa de ser una declaración de buenas inten-ciones, pero que no rebasa los límites estructurales del modelo neoliberal educacional, al menos por dos razo-nes. En primer lugar porque no defiende la urgencia de una política educacio-nal de carácter nacional, acorde a un proyecto de desarrollo coherente y unificado que beneficie a las mayorí-as nacionales y no al empresariado educacional, esto es, ni siquiera se pone al nivel de un tibio keynesia-nismo, es más, como lo sostuvo el propio presidente del Colegio, sus demandas no van más allá que los acuerdos alcanzados en el Consejo Asesor de Educación. No es mucho por cierto. En segundo lugar, no existe un pro-nunciamiento claro de que en el sistema educativo sólo pueden exis-tir, en términos de propiedad, la educación Estatal y la Privada, y que la hibrida propiedad Subvencionada, o la Asignación Fondos, en la educa-ción Superior, debe desaparecer, ya sea, por su conversión en una u otra de las categorías centrales, o por su cierre, en otras palabras, el Estado no debe financiar más que a sus propias instituciones educativas. Medidas, insistimos, que no sobrepasan un mínimo carácter democrático anti neoliberal, pero que están ausentes del “programa” del Colegio. Estas ausencias son las que permiten una serie de negociaciones y manio-bras efectistas sobre los aspectos secundarios del sistema educacional, particularmente con algunos sectores del régimen más sensibles al clima electoral que se viene en los próxi-mos meses, pero que al final de la jornada se cuadraran con los inter-eses del gobierno y de la burguesía. En este sentido hay que estar atentos y no depositar ninguna confianza en las repentinas simpatías de algunos parlamentarios y burócratas sindica-les por la Educación Pública, así, si bien se puede marchar con ellos, hay que estar vigilantes y prontos a des-enmascarar sus traiciones y sus in-tentos de utilizar las crecientes movi-lizaciones en su propio beneficio personal y de clase. Tomando en cuenta todos los ele-mentos antes reseñados, sus tenden-cias y contradicciones, de corto y mediano plazo, se puede sostener sin temor a errar en demasía que, las multiformes movilizaciones del sector educacional, por sus fines declarados (eliminación de la LOCE y rechazo de la LGE) y asumidos por las bases so-ciales del sector (secundarios, univer-sitarios y profesores), han sido obje-tivamente de carácter político al atacar uno de los pilares instituciona-les de la política educacional neolibe-ral defendida tanto por el gobierno como por la Alianza opositora, sin embargo, y pese a los avances, la inmensa mayoría no logran estable-cer subjetivamente el nexo entre las reivindicaciones sectoriales y la nece-sidad de oponerse globalmente a las políticas neoliberales de los sostene-dores del régimen político actual, esto es, de la Concertación y la Alian-za, nexo que transformaría la actual lucha en una de contenido político. En este sentido apostamos a que todo nuevo paso en la intensificación de las movilizaciones, principalmente del sector educacional, o de otro, volverán explicitas dichas contradic-ciones. En otras palabras, las nuevas movilizaciones tendrán un carácter incontestablemente político, cerrán-dose gradualmente la brecha entre la práctica concreta y la conciencia de las masas, procesos, insistimos, que por cierto no serán lineales y sin contratiempos más o menos intensos y que por cierto pueden retroceder si el movimiento estudiantil y de los trabajadores de la educación sufren una derrota en toda la línea, pero esta última posibilidad parece estar lejana todavía. En estas condiciones las tareas de los revolucionarios y de sus organizacio-nes políticas, debe ser lograr desarro-llar todas las instancias de coordina-ción y dirección de los tres sectores educacionales, del conjunto de los trabajadores y del pueblo en contra del modelo educacional neoliberal y por una nueva educación. Debemos luchar incansablemente por la reali-zación de una asamblea nacional de la educación con la participación de todos los sectores sociales y políticos del pueblo, sin empresarios ni sus representantes. Pero al mismo tiem-po debemos esclarecer de parte de quien está el gobierno: defendiendo al empresariado y en contra de los trabajadores y estudiantes. El destino final de la LOCE y de la LGE pasa necesariamente por que dejen de ser una lucha sectorial y se trans-formen en catalizadoras de una lucha global contra el modelo neoliberal y sus sostenedores. Una victoria nacio-nal abrirá las puertas a un cambio de la situación política en el país. Artículo del Movimiento Octubre |
|
| Modificado el ( domingo, 29 de agosto de 2010 ) |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|