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DECLARACIÓN DE LA LIT-CI EN EL 1º DE MAYO
| DECLARACIÓN DE LA LIT-CI EN EL 1º DE MAYO |
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| Escrito por LIT-CI | ||||
| jueves, 24 de abril de 2008 | ||||
Página 1 de 2 El capitalismo en decadencia nos lleva al hambre y la miseria Demos una respuesta de lucha obrera y popular Cada Primero de Mayo, los trabajadores recordamos a los “mártires de Chicago”, las batallas por la jornada laboral de 8 horas y homenajeamos a todos los caídos en las luchas obreras y populares contra la explotación y la opresión capitalista. Es tradicional, también, reivindicar la necesidad de la revolución socialista como el camino para superar las lacras del capitalismo, y, finalmente, hacer un llamado para impulsar y apoyar las luchas que, por diversas reivindicaciones, se desarrollan en el mundo. Este profundo significado del Primero de Mayo tiene hoy más actualidad que nunca. En las últimas semanas, estallaron una serie de revueltas y levantamientos en numerosos países del mundo contra el alza de los precios de los alimentos. Este aumento ya venía ocurriendo, pero en las últimas semanas dio un salto que volvió insoportable la situación de las masas más empobrecidas. Robert Zoellick, director del Banco Mundial, definió la situación como “una de las crisis alimenticias más graves de la historia de nuestro planeta” originada en un aumento general del 48% en los precios de los alimentos, el último año, pero con subas mayores en productos como el arroz (75%) 1. Organismos de la Naciones Unidas y diversos medios de prensa informaron hechos de este tipo en Burkina Faso, Costa de Marfil, Egipto, Guinea, Guinea Bissau, Haití, Indonesia, Marruecos, Mauritania, Mozambique y Senegal. El Banco Mundial alertó que "33 países se enfrentarán a potenciales conflictos sociales por la intensa subida de los precios de los alimentos" .2 Esos países integran el grupo de naciones más pobres del planeta y en ellos se han levantado las masas más empobrecidas. Se trata de una verdadera “rebelión de los hambrientos del mundo”. Según datos de los organismos especializados de la ONU, cerca de 800 millones de personas pasan hambre en el mundo y se alimentan por debajo de las necesidades mínimas de un ser humano. Para ellos, esta suba de precios no es sólo comer un poco menos o comida de menor calidad sino que significa una condena a morir de inanición. Es decir, un verdadero genocidio perpetrado por el sistema capitalista imperialista en pleno siglo XXI. La “revuelta de los hambrientos” representa entonces una batalla verdaderamente de vida o muerte. Entre esos levantamientos, se destacan el de pueblo haitiano que enfrenta también la ocupación militar del país por los “cascos azules” de la ONU y el de Egipto, encabezado por miles de trabajadores textiles de la ciudad de Al Mahalla. También en Senegal y Burkina Faso la clase obrera estuvo en el centro de las revueltas. Esos países nos marcan el camino y nos muestran la necesidad urgente de que la clase obrera de todo el mundo dé una respuesta contundente de lucha contra el capitalismo por su propia supervivencia física. Aunque afecta esencialmente a los países más pobres, la “crisis de los alimentos” se expresa en todo el mundo. En Venezuela, rica en petróleo pero dependiente de la importación de comida, la carestía y el desabastecimiento erosionan cada vez más los salarios de los trabajadores. México, otrora tradicional productor agropecuario, perdió su “soberanía alimentaria” y ha pasado a ser importador, luego de años en el NAFTA. Actualmente, la popular “tortilla de maíz” se ha transformado en un artículo de lujo. En Brasil, gran productor y exportador de alimentos, el feijão y el arroz, principales componentes de la alimentación popular, aumentaron respectivamente 207%, en un año, y 21%, sólo en el último mes. Incluso en Argentina, histórico “granero del mundo”, cuya producción es suficiente para alimentar un número diez veces superior a su población, los trabajadores y el pueblo está sufriendo desabastecimiento y encarecimiento constante de los productos básicos. Tampoco los países imperialistas están exentos: Italia y Francia sintieron el alza de los precios de la pasta y la mantequilla; EE.UU. fue afectado con un aumento promedio del 4%, en 2007, el mayor índice desde 1990 .3 Los especialistas prevén que esta crisis no tendrá una solución rápida y que puede extenderse por varios años. Una perspectiva terrible para los cientos de millones de hambrientos del mundo y una amenaza cada vez más dura para todas las masas trabajadores y pobres. ¿Por qué suben los precios de los alimentos si su producción está creciendo? La respuesta a esta pregunta muestra con total claridad el carácter absolutamente inhumano e irracional del sistema capitalista imperialista en su decadencia: una concentración cada vez mayor de los mercados que hace que unas pocas empresas controlen todo el comercio mundial de alimentos, pensando sólo en aumentar sus ganancias; el agrobussines que se concentra en unos pocos productos de altos precios internacionales sin importar las necesidades alimenticias de la población mundial; millones de campesinos expulsados de sus tierras; materias primas alimenticias que son destinadas a la producción de combustibles; el mercado de alimentos transformado en un “casino de apuestas” por capitales especulativos y parasitarios… La crisis económica agrava todo La LIT-CI afirma que el alza de precios y la “crisis de los alimentos” son, por un lado, resultado de las tendencias estructurales más profundas del sistema capitalista. Por el otro, esta raíz estructural de se ve agravada al extremo por la crisis económica mundial que se está iniciando. Los gobiernos de los países imperialistas ya llevan gastado más de 600.000 millones de dólares para tratar de frenar o atenuar la crisis financiera mundial abierta con el fin de la “burbuja especulativa” en el mercado inmobiliario de EE.UU. y otros países. Ellos están dispuestos a hacer todo para salvar a los bancos y a las compañías involucradas en esta especulación pero no para resolver la cuestión del hambre en el mundo. Por el contrario, el aumento de los precios de los alimentos es una de las formas en que las burguesías intentan que seamos los trabajadores los que paguemos el costo de esta crisis económica. Al mismo tiempo, Al mismo tiempo, el mercado mundial de alimentos, con el sistema de “contratos a futuro”, se parece cada vez a un “casino de apuestas”. Un casino al que ahora se han sumado nuevos “jugadores”: una parte de los capitales que especulaban en el mercado inmobiliario, ahora han girado hacia los commodities, especialmente petróleo, minerales y granos, creando una “burbuja especulativa” y aumentando artificialmente su demanda y, con ello, sus precios. Junto con esto, las grandes compañías petroleras, y también los especuladores, aprovechan la inestabilidad en Medio Oriente, resultado del fracaso de la política del gobierno de Bush en el área, para llevar el precio del barril a niveles superiores a los 100 dólares, lo que incide, directa e indirectamente sobre el precio de los alimentos. Como suele decirse, para los trabajadores y las masas, sobre llovido, mojado. 1Diario Clarín de Argentina, 11/4/2008. |
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