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Escrito por Daniel Alarcón   
jueves, 03 de abril de 2008
Índice del Artículo
Respuesta a José Cademártori
Página 2

A LA “EXTREMA RIQUEZA EN CHILE”: ¿EXTREMA REFORMA?

Hemos leído con bastante atención el interesante y muy decidor artículo sobre la situación en Chile, escrito por el Ex – Ministro de Economía de Salvador Allende, ligado a la dirección del Partido Comunista, José Cademártori, publicado en distintos medios: “Diario Digital” y “Rebelión.org”, por mencionar algunos. El artículo se denomina: “LA EXTREMA RIQUEZA: CAUSA DE LAS DESIGUALDADES EN CHILE”.  Tan importante lo hemos considerado que lo hemos publicado también en nuestra página Web, debido a que desnuda con bastante claridad la verdadera realidad de la democracia patronal – concertacionista, la forma que ha asumido la apropiación de la riqueza creada por manos ajenas; es decir, la apropiación de la riqueza creada por la plusvalía, o trabajo no retribuido, que los patrones le extraen a los trabajadores, entre otras cosas.  Por supuesto, lo consideramos también un gran aporte a la explicación de la realidad socioeconómica de Chile para que sea tomada como antecedentes a tener en cuenta para el planteamiento de políticas que vayan en la dirección de combatir la extrema pobreza, las desigualdades, la cesantía, para desenmascarar y combatir el corrupto rol que ha jugado la Concertación, etc., tanto por cualquier ciudadano común, como por trabajadores, dirigentes sociales, sindicales, etc., que de verdad se la jueguen por cambiar esta tremendamente injusta realidad social. 

Sin embargo, hemos estimado escribir una pequeña respuesta al mismo con respecto al menos un par de cosas que se plantean en el artículo, tanto lo relacionado con las causas como con la salida que se plantea, haciendo un esfuerzo por retomar elementos extraídos del arsenal marxista y poder aplicarlos al escrito de este renombrado economista.


1.- LA CAUSA DE LAS DESIGUALDADES:
Comencemos, de antemano, a pesar de que Cademártori lo tiene más claro que nosotros, aclarando que la “causa de las desigualdades en Chile” (y en el mundo, por cierto), no es la extrema riqueza, ni viceversa, ya que parece una tautología, sino la existencia misma del sistema capitalista, el cual, como lo sabe todo el mundo, tiene su basamento en la explotación de los trabajadores a manos de la burguesía y que es de donde ella obtiene sus riquezas y que es con el trabajo ajeno, no retribuido, como la acrecientan, como ya veremos. 
Es, repetimos, de la existencia del capitalismo desde donde proceden las desigualdades y que es desde donde surge también la extrema riqueza o, en otras palabras, en la existencia del capitalismo en su fase imperialista donde están las causas que se mencionan, en realidad como consecuencias, y no es al revés.  Esto, si somos materialistas; es decir, tomamos una base material para después ver de qué manera se refleja en la superestructura o, partimos de las causas (el capitalismo) y no de las consecuencias (la extrema riqueza, las desigualdades).  Recordamos aquí una vieja ley materialista: “no es la existencia la que determina el ser, sino el ser social el que determina la existencia”.
En segundo lugar, como ya lo hemos escrito en muchas ocasiones, hay que tomar en cuenta lo dicho por Marx, en su «Crítica al Programa de Gotha» (Marx- Engels, Obras Escogidas en dos tomos, pág. 17) en el sentido de que «es equivocado, en general, tomar como esencial la llamada distribución y hacer hincapié en ella, como si fuera lo más importante. La distribución de los medios de consumo es, en todo momento, un corolario de la distribución de las propias condiciones de producción. Y ésta es una característica del modo mismo de producción. Por ejemplo, el modo capitalista de producción descansa en el hecho de que las condiciones materiales de producción les son adjudicadas a los que no trabajan bajo la forma de propiedad del capital y propiedad del suelo, mientras la masa sólo es propietaria de la condición personal de producción, la fuerza de trabajo. Distribuidos de este modo los elementos de producción, la actual distribución de los medios de consumo es una consecuencia natural. Si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva de los propios obreros, esto determinaría, por sí solo, una distribución de los medios de consumo distinta a la actual? (obra citada). 
Está bien tomar, por lo tanto, los índices de Gini para medir la desigualdad, pero no es con más intervención gubernamental como vamos a terminar (si es esto lo que queremos) con la desigualdad, sino sólo atenuar la misma.  Pero esta pega hay que dejársela a los “reformadores” sociales (atenuar las consecuencias del capitalismo, como la desigualdad, la extrema riqueza, etc.), aunque los revolucionarios, como muy bien decía Lenin, no negamos las reformas.  El problema es que los reformistas niegan la revolución.  He ahí una pequeña diferencia.
Por otra parte, pregunta Marx: «¿Cuál es la ley general que rige el alza y la baja del salario y de la ganancia, en sus relaciones mutuas?. Se hallan en razón inversa. La parte del capital, la ganancia, aumentan en la misma proporción en que disminuye la parte del trabajo, el salario, y viceversa. La ganancia aumenta en la medida en que disminuye el salario y disminuye en la medida en que éste aumenta» (ob. Citada, pág. 54).

2.- LA SALIDA (parte 1):

Nada dice nuestro autor sobre las responsabilidades de quienes tendrían mucho que decir y hacer sobre lo que viene ocurriendo en Chile (quizás por que no sabrá que decir al respecto, no le conviene decir nada o bien, la otra posibilidad, no existen), en realidad históricamente, no sólo con Pinochet o la Concertación, hoy con la “bandida” (parafraseando a la Tatcher, en Inglaterra) Bachelet a la cabeza.  Nos referimos al nefasto rol de la CUT (en particular Arturo Martínez, agente del Gobierno, de militancia “sociolista”, es decir, PS) y a la dirección del Partido Comunista.  A no ser que la dirección de la CUT y la dirección del PC no lo tengan claro, lo desconozcan, que esta es, en gran parte, la verdadera realidad que se vive en Chile, no la realidad de los señores alcaldes, los señores intendentes, los señores diputados, los señores senadores, los señores ministros, los señores presidentes (y ex) de la república y, por cierto, los grandes empresarios (un ultra minoría) que se mencionan muy bien en el análisis de Cademártori.  Sin embargo, Cademártori y su partido sí tienen política para esto, como veremos y es adonde apunta nuestra crítica.  
En el fondo, según su análisis más “estratégico”, se tiende a revivir, “actualizada”, es decir, con las consabidas “reflexiones” que han efectuado producto de que ya no existen sus tutores políticos (la burocracia estalinista de la Ex – URSS), la concepción etapista de la revolución, aunque hoy día en medio de la fase imperialista del capitalismo y, en ese sentido, el modelo neoliberal pasaría a ser la fuente de todos los males, por lo que hay que cambiarlo (para ellos, reformarlo). 
Pero en realidad, creemos que no se trata de tal o cual modelo económico (uno se puede vestir de frac, de corbata, es decir, formal o informal según la ocasión y siempre será uno mismo, independientemente de la ropa que use): economía mixta, más o menos keynesiana (con más o menos “injerencia” del Estado en la economía), más o menos neoliberal (con poca o nada de injerencia del Estado en la economía), pero es el sistema capitalista el que puede cambiar de traje (modelo), dependiendo de la etapa y situación, vistiéndose, ora de frac, ora de zapatillas; o sea, adoptará uno u otro “modelo” (que no es lo mismo que sistema), el que estará en directa relación con las necesidades concretas que tienen la burguesía y el imperialismo de continuar con su sistema de dominación, en primer lugar y, en segundo, resolver los problemas de la caída de la tasa de ganancia .
Veamos esto con un poco más de detenimiento, ya que no es fácil de asimilar de buenas a primeras.  Como la evolución del capitalismo va en el sentido de la mecanización y por tanto del aumento del capital constante sobre el variable, o sea en el aumento de la composición orgánica, llegamos a la conclusión de que la tasa de ganancia tiende a disminuir constantemente.  Esta es la base de la denominada ley de tendencia descendente de la tasa de ganancia, como lo demostró magistralmente Carlos Marx en “El Capital”, tomo tres.  Por cierto, esto lo consiguen también vía la modificación de la correlación de fuerzas entre las clases.  En otras palabras, al modificar la correlación de fuerzas entre las clases - lo que se expresa en un determinado tipo de Gobierno o de Régimen -, utilizará uno u otro modelo económico para poder extraer más plusvalía a los trabajadores, que es de donde, finalmente, obtienen sus riquezas, sus propiedades.  Veamos esto con un cierto grado de detalle, puesto que es central en quiénes nos reivindicamos del marxismo:
"La renta del suelo, el interés y el beneficio industrial no son más que otros tantos nombres distintos para designar las distintas partes de la plusvalía, de la mercancía o del trabajo no retribuido materializado en ella. No nacen de la tierra como tal o del capital en cuanto tal, sino que la tierra y el capital permiten a sus propietarios reclamar las partes respectivas que les corresponden en la plusvalía estrujada al obrero por el capitalista industrial. Para el obrero mismo, tiene una importancia secundaria el hecho de que aquella plusvalía que es el fruto de su plustrabajo o trabajo no retribuido se la embolse íntegramente el capitalista industrial o que éste tenga que ceder a otros algunas partes de ella bajo el nombre de renta o interés" [Salario Precio Ganancia, en Escritos Económicos Menores, pp. 497-498].
La cuota de plusvalía o tasa de plusvalía -señala Marx- "es la expresión exacta del grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, o del obrero por el capitalista [El Capital, vol. I, p. 262]. Refleja la relación entre la cantidad de plusvalía producida (o las horas que el obrero trabaja para el capitalista, su trabajo excedente) y el capital variable invertido por el capitalista (las horas que el obrero trabaja para sí, su trabajo necesario). La cuota de plusvalía (p') es, pues, la relación existente en plusvalía (p) y capital variable (v)
 
p' = p/v = plusvalía/valor de la fuerza de trabajo = trabajo excedente/trabajo necesario

En cambio la cuota de ganancia (g') no denota el grado de explotación, sino los beneficios que obtiene el empresario por el incremento de valor obtenido en el proceso productivo, en relación con el capital adelantado para el pago de medios de producción y fuerza de trabajo; en otras palabras, es la relación entre plusvalía obtenida y capital total invertido (constante+variable) g' = p/(c+v)
La cuota de ganancia depende de muchos elementos: cantidad de capital variable respecto al constante (lo que Marx denomina, como señalaremos más adelante, composición orgánica del capital), rotación del capital (tiempo que necesita para completar un ciclo productivo) y también cuota de plusvalía; es evidente que cuanto más elevadas sean la cuota y masa de plusvalía producidas (cuanto mayor sea la explotación), más alta tiende a ser la cuota de beneficio.
Por otra parte, el capital no es una cosa, sino un conjunto de relaciones sociales, y la producción capitalista es sobre todo producción de plusvalía. 
Reescribimos esto pues nunca se menciona en la literatura económica burguesa, nunca se menciona en los artículos periodísticos de los diarios burgueses y, lo que pareciera peor, tampoco lo menciona nuestro economista, experto en estas cosas.  El propio Lenin, explicando qué era el marxismo, decía que “El capitalista compra fuerza de trabajo para explotarla. Esa explotación es la fuente de la desigualdad.”
 Finalmente, veamos como lo plantea esto Ernest Mandel, en su libro “INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA ECONÓMICA MARXISTA”: “Comprendemos entonces por qué la acumulación del capital es la capitalización de la plusvalía, es decir, la transformación de una gran parte de la plusvalía en capital suplementario.  Y comprendemos igualmente cómo el proceso de aumento de la composición orgánica del capital representa una serie ininterrumpida de procesos de capitalización, es decir de producción de plusvalía por los obreros y su transformación por los capitalistas en máquinas, materias primas y obreros suplementarios
 No es exacta, por tanto, la afirmación de que es el capitalista quien crea los empleos, dado que es el obrero quien produjo la plusvalía, y es esta plusvalía la que el capitalista capitaliza, y con la que especialmente contrata obreros suplementarios.  En realidad, toda la masa de riquezas fijas que se ve en el mundo, toda la masa de fábricas, de máquinas y de rutas, de vías férreas, puertos, hangares, etcétera, todo ese inmenso volumen de riquezas, no es otra cosa que la materialización del volumen de plusvalía creado por los obreros, del trabajo realizado por ellos que no ha sido retribuido, que ha sido transformado en propiedad privada, en capital para los capitalistas, o sea que todo ello constituye una prueba colosal de la explotación permanente que  sufre la clase obrera desde el origen de la sociedad capitalista
”(pág. 78 – 79). 



Modificado el ( jueves, 03 de abril de 2008 )
 
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